INGENIERÍA

Ingeniería romana
Ingeniería hispana, heredera de la romana

España heredó la ingeniería romana y la llevó a sus territorios de Ultramar

Cuatro siglos de ingeniería española en Ultramar (s. XVI-XIX)

España, un Imperio de ingenieros

Inventores militares
Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553-1613), el genial inventor militar español olvidado

Inventor navarro de la máquina de vapor, hizo asimismo mejoras en los molinos de viento, un horno para destilar agua marina y un prototipo de aire acondicionado y de submarino. Fue nombrado gerente de las Minas del Reino por Felipe II.

Los caminos

Calzadas romanas

La calzada romana de la Vía de la Plata

El Camino de Cruces, en los orígenes del Canal de Panamá

El Camino Real de Tierra Adentro o de la Plata

El ferrocarril

El primer ferrocarril español se inauguró el 19 de noviembre de 1837 con la línea La Habana-Bejucal, en Cuba. El 28 de octubre de 1848 se inaugura la línea Barcelona-Mataró.

Ingeniería hidráulica: acueductos, pozos y canales
Motilla del Azuer (Daimiel, Ciudad Real)

Es el pozo más antiguo de la Península Ibérica, en pleno corazón de La Mancha, datado en la Edad del Bronce (2200-1300 a. C.). Las motillas constituyeron la primera revolución hidráulica de Europa. Aparte de su uso como pozo, parece que también sirvió como almacenamiento de grano, horno y otras dependencias de trabajo, no así uso residencial ni de culto. Existen unas 32 motillas de similares características en Ciudad Real.

Acueductos romanos

Los acueductos no sólo se utilizaron para abastecer de agua a las ciudades, sino que tuvieron también usos industriales, como los molinos y las minas. En ellos se empleaban multitud de soluciones técnicas, como sistemas de decantación de agua, sifones para salvar alturas y como alternativa a las arquerías, galerías, tuberías y canalizaciones diversas. Todavía hoy se conservan por todos los territorios del Imperio kilómetros y kilómetros de arquerías y otras estructuras.

El artificio de Juanelo

Nacido en Cremona (Italia) hacia el año 1500, Juanelo Turriano (Giovanni Torriani) fue Maestro relojero de Carlos I e ingeniero al servicio de Felipe II. Además, fue matemático, astrónomo y arquitecto. Vivió en Toledo casi 30 años. Participó en la reforma del calendario del juliano al gregoriano.

Comenzó la construcción del Artificio de Toledo en 1565, el conocido como Artificio de Juanelo, con el que pretendía subir agua del río Tajo al alcázar y a la ciudad mediante dos gigantescos ingenios. La maquinaria debía salvar un desnivel de más de 90 metros y recorría 300 metros de distancia.

Juanelo se endeudó para financiar sus obras y, cuando llegó el momento de cobrar, no se le pagó. La leyenda cuenta que, ya anciano y sin recursos, ideó un autómata de madera, conocido como el Hombre de Palo, que todos los días salía a recorrer las calles de Toledo pidiendo limosna. Cada vez que una moneda caía por la ranura del autómata, éste hacía un pequeño movimiento de agradecimiento. Las autoridades eclesiásticas pensaron que era un invento del demonio. Una mañana, el hombre de palo apareció quemado a orillas de la catedral, en la calle que hoy se llama Hombre de Palo.

Juanelo terminó sus días en la más absoluta indigencia. Falleció en 1585.

Acueductos en la Nueva España

El acueducto del P. Tembleque

El Canal Imperial de Aragón

En el año 1510, las autoridades municipales zaragozanas solicitan del rey Fernando de Aragón que les otorgue privilegio para construir una acequia que, tomando aguas del Ebro, riegue las tierras altas de su término municipal.

El Canal de Castilla

El Canal de Castilla fue un proyecto lanzado en 1753 siendo rey de España Fernando VI, avalado por su ministro el marqués de la Ensenada, cuya idea era construir un canal navegable que uniera la Meseta castellana, desde El Espinar (Segovia) hasta los puertos del Cantábrico. Constaba de tres ramales, el ramal del sur, el ramal de Campos, y el ramal del norte. El proyecto finalmente no pudo concluirse pues coincidió con la puesta en marcha del ferrocarril. Todavía hoy se pueden ver las diversas instalaciones del canal, sus esclusas, acueductos, casas de los escluseros, caminos de sirga, dársenas y fábricas de harina que aprovechaban su curso instalando en él molinos.

Lucio del Valle y Arana (1815-1874), ingeniero de caminos y arquitecto

Lucio del Valle fue un pionero de la ingeniería y arquitectura del siglo XIX, dejando una huella en la historia de la ingeniería española por su capacidad para innovar y su dedicación a la mejora de infraestructuras.

En 1839 terminó los estudios de Ingeniero de Caminos con el n.º 2 de su promoción y se le nombró profesor de Topografía y Geodesia. En noviembre de 1840 fue recibido como arquitecto en la Academia de Nobles Artes de San Fernando y pocos días después fue destinado como ingeniero al distrito de Valencia, donde permaneció durante una década, en la que su tarea principal fue la construcción del tramo de las Cabrillas de la carretera de Madrid a Valencia. Destaca el tramo de las «Cuestas de Contreras» y, en particular, el puente sobre el río Cabriel, conocido como «cien pies».   

En la segunda etapa de su vida profesional, 1851-1858,  trabajó en las obras del Canal de Isabel II, para traída de aguas a Madrid. Dentro de estas obras, los trabajos que le dieron más renombre fueron los acueductos de La Sima, La Retuerta y Colmenarejo. En este período realizó otros trabajos, como la reforma de la Puerta del Sol de Madrid, cuyo proyecto había redactado con los ingenieros del Canal Ribera y Morer. 

En una tercera etapa de su vida profesional, se implica en proyectos multidisciplinares y ahonda en su faceta académica. En cuanto a los proyectos, son muy reseñables los faros del delta del Ebro: La Baña, El Fangal y Buda; espectaculares estructuras, ya desaparecidas, que supusieron las señales marítimas más significativas del siglo XIX, con especial mención el de la isla de Buda.  

Recibió diversas distinciones y, en  febrero de 1859, fue elegido académico de número de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, en la sección de Exactas.

Fuentes: 

https://blog.mutualidadcaminosynavales.es/lucio-del-valle-pionera-de-la-ingenieria-y-arquitectura-del-siglo-xix/

https://historia-hispanica.rah.es/biografias/43605-lucio-del-valle-y-arana

Canal de Isabel II

Acueducto de Colmenarejo

Termas y baños

Termas romanas

Baños árabes. Jaén

Los puertos

Puertos romanos

Las minas

Minería romana: las Médulas

La mita minera en el Perú virreinal

Potosí

Almadén y Huancavelica

Nueva España

Manuel Fernández de Castro y Suero (1825-1895), ingeniero de minas y autor del mapa geológico de Cuba y de parte de República Dominicana
Lucas Mallada y Pueyo (1841-1921), ingeniero de minas y fundador de la Palentología moderna en España
Ingeniería naval
Barcos legendarios del Imperio español
Antonio Gaztañeta e Iturribalzaga (1656-1728), marino, militar e ingeniero naval

Portada de «Norte de la navegación» (Sevilla, 1692)

Navíos en línea
Jorge Juan y Santacilia (1713-1773), marino y científico
Antonio Ulloa y de la Torre-Guiral (1716-1795), marino y científico
José Joaquín Romero Fernández de Landa (1735-1807), precursor de la ingeniería naval española
Pioneros españoles del submarino
Cosme García Saez (1818-1874)
Narciso Monturiol Estarriol (1819-1885)
Antonio Sanjurjo Badía (1837-1919)
Joaquín Bustamante y Quevedo (1847-1898)
Isaac Peral y Caballero (1851-1895), el inventor del primer submarino de propulsión eléctrica
Telecomunicaciones y Medios Audiovisuales
Industria cinematográfica: Mariano Díez Tobar (1868-1926)

El comienzo de la industria cinematográfica se asocia a los hermanos Lumiere atribuyéndoles incluso el invento del cinematógrafo tras su exhibición de varias escenas en una sala de París en 1895. Si bien ellos patentaron y comercializaron dicho invento, la autoría no es suya sino del talentoso sacerdote  burgalés P. Mariano Díez Tobar, que seis años antes (1889) expuso su invento en una conferencia a la que asistió el representante de los Lumiere en España. El P. Díez Tobar también inventó varias máquinas entre las cuales se encuentra el embrión de la que permitió poner sonido a los fotogramas,  contribuyendo, por tanto, plenamente al desarrollo de la industria del séptimo arte.

Algunos enlaces de  interés sobre la vida y obra del P. Mariano Díez Tobar:

La radio: Julio Cervera Baviera (1854-1927)
Ingeniería eólica

Molinos de viento

Ingeniería aeronáutica
Leonardo Torres Quevedo (1852-1936), el más gran inventor de su tiempo
Federico Cantero Villamil (1874-1946)
Emilio Herrera Linares (1879-1967), inventor del primer traje espacial
Jorge Loring Martínez (1889-1936)
Juan de la Cierva y Codorníu (1895-1936), inventor del autogiro

Juan de la Cierva y Codorniu  nació en Murcia en 1895 y falleció el 9 de diciembre de 1936 al estrellarse despegando  en el Aeropuerto de Croydon (Londres) el avión de un vuelo comercial en el que viajaba. Mostró interés por la aviación desde niño y con sólo dieciséis años logró construir y hacer volar un avión biplano. Estudió Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, siendo su proyecto fin de carrera un biplano trimotor de hélices tractoras; además, fue un piloto aviador de primera clase. En 1954 le fue otorgado, con carácter póstumo, el título de conde de la Cierva.

En el inicio de la ingeniería aeronáutica eran frecuentes los accidentes de aeronaves por entrada en pérdida, esto es, la disminución más o menos súbita de la fuerza de sustentación, lo que supone un riesgo para la estabilidad y, por tanto, la seguridad de la aeronave. Esto le sucedió a un biplano trimotor construido por De la Cierva estrellándose al entrar en pérdida. Este hecho incidió en su empeño por diseñar y construir una aeronave segura, que no perdiera sustentación incluso a velocidades pequeñas y que pudiera aterrizar sin riesgo aun en espacios reducidos y casi verticalmente.

En 1920 Juan de la Cierva construyó su primer autogiro, el Cierva C.1, utilizando fuselaje (estructura que aloja la cabina de mando y el espacio para transportar personas o carga), ruedas y estabilizador vertical de un modelo monoplano francés, además añadió dos rotores de cuatro palas cuyos giros eran contrarios y coronando una superficie vertical para control lateral. El aparato no llegó a volar. A éste siguieron los modelos C.2 y C.3 también fallidos. En 1923 el prototipo C.4 fue un éxito que dio origen al autogiro, en él, De la Cierva incluyó su revolucionaria idea de articular las palas del rotor en su raíz con una hélice frontal y con la novedad de que los sustentadores habituales, las alas, fueron reemplazados por unas palas giratorias que seguían en movimiento aunque fuese pequeña la velocidad del aparato. Siguieron muchos más modelos perfeccionando la aeronave. En 1929, alcanzó su consagración científica con la travesía del Canal de la Mancha (33 kilómetros), pero cinco años después De la Cierva fallecía prematuramente trucando un brillante porvenir en la ingeniería aeronáutica.

La diferencia entre un avión convencional y el autogiro de De la Cierva estriba en que la mayor parte de la sustentación no recae en las alas fijas, sino en el rotor, que se convierte en un ala móvil al girar, actuando así a modo de paracaídas permitiendo un descenso lento. Por otra parte, aunque el ala rotatoria del autogiro recuerda al del helicóptero, existe una diferencia fundamental: en el helicóptero el rotor gira propulsado por un motor, mientras que las aspas del autogiro rotan sin ningún motor, gracias a la velocidad relativa del aire cuando el aparato avanza. Este giro impulsado por el viento es lo que confiere al autogiro una seguridad mayor que la de aviones y helicópteros. 

Para más información puede visitar:

https://airforce7.com/air-force-7-historia-del-autogiro.html

https://www.jefflewis.net/autogyros.html

https://elrectanguloenlamano.blogspot.com/2023/02/por-que-vuela-un-autogiro-magistral-e.html

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