ADMINISTRACIÓN PÚBLICA. EJÉRCITO

Administración pública

Roma

La administración territorial de Roma en Hispania evolucionó desde una división inicial en dos provincias (Ulterior y Citerior) tras la conquista y pacificación, hacia una estructura más compleja bajo Augusto (Tarraconensis, Baetica y Lusitania) y posteriormente se van añadiendo provincias, como Gallaecia, hasta que con la reforma de Diocleciano Hiapania se convirtió en una diócesis, que incluyó ya provincias como Mauritania Tingitana y Baleárica.

Esta organización se basaba en la división provincial, gobernada por procónsules y subdividida en conventos jurídicos para la administración de justicia.

Reino visigodo

La administración territorial visigoda en Spania (ss. V-VIII) mantuvo la división provincial romana, evolucionando hacia un sistema centralizado bajo el rey, con provincias dirigidas por duces (duques) y ciudades gobernadas por comites (condes).

El papel de la Iglesia, a través de los Concilios de Toledo, tuvo un gran peso en la administración y legislación del reino.

Edad Media

A partir del año 711, España sufre una cruenta invasión musulmana procedente del norte de África, que provocó la huída de parte de la población hispano-goda cristiana hacia los territorios cántabros y astures del norte peninsular. Allí comenzó en pocos años la reconquista de territorios. Como consecuencia de este avance militar cristiano hacia el sur, surge un sistema de repoblación en Bardulia (la tierra que luego se llamaría Castilla) y en la Plana de Vic. Se trata del sistema de presura (o aprisio), método consistente en la ocupación espontánea y libre de tierras despobladas o fronterizas por parte de campesinos libres, nobles o monjes.

Más adelante, otro modelo de repoblación posterior fue la repoblación concejil. Los territorios se organizaron mediante el sistema de fueros y cartas pueblas para asegurar su defensa y poblamiento. Caben destacar la primera carta puebla, que es la de Brañosera (824) y fueros como los de León (1017), Sepúlveda (1076), Sahagún (1085), Logroño (1095), Teruel (1177) o Cuenca (1190), entre otros.

Y posteriormente, ya en la mitad sur de la Península, se empleó el modelo del repartimiento.

Por lo que se refiere a la administración territorial de la España medieval, existieron múltiples reinos cristianos (Asturias, León, Galicia, Pamplona (luego Navarra), Castilla, Aragón, Valencia, Mallorca…) así como el emirato y califato de Córdoba, los reinos musulmanes de taifas y el reino nazarí de Granada.

La organización territorial cristiana se basó en tenencias, merindades y adelantamientos y alfoces, concejos o municipios. En una etapa más avanzada de centralización, los reyes introdujeron la figura del corregidor para controlar los concejos desde la Corona. La Corona de Aragón, por su parte, creó los Virreinatos de Sicilia (s. XIII) y Cerdeña (s. XIV).

Los Reyes Católicos

Tras el matrimonio de Ysabel Y Fernando (1469), la administración territorial de la Península se caracterizó por la unión dinástica de las Coronas de Castilla y Aragón, manteniendo cada una sus propias leyes, instituciones y aduanas. Con Fernando el Católico se creó el Virreinato de Nápoles (1505) y el de Navarra (1512).

Puntos clave de la administración territorial fueron, además de esta unión dinástica, la centralización de Castilla (frente al pactismo de Aragón), la creación de la Santa Hermandad (1476) como cuerpo de policía rural, la Contaduría Mayor de Hacienda, la Casa de Contratación y el Patronato Real, derecho concedido por Roma para nombrar cargos eclesiásticos.

España Imperial

El descubrimiento de América y de las islas del Pacífico tras la primera circunnavegación dan lugar a la necesidad de reorganizar los nuevos territorios.

Órganos centrales

Durante la etapa Habsburgo, se gobernó mediante el régimen polisinodial, que se basada en una red de Consejos especializados que aconsejaba al rey. Esta administración centralizada en la toma de decisiones, pero descentralizada territorialmente, permitía gestionar un vasto Imperio mediante consultas elevadas al monarca. Había diversas tipologías de Consejos, como los territoriales (Consejo de Castilla, Aragón, Indias, Italia, Portugal, Flandes) y temáticos, de asuntos transversales (Estado, Inquisición, Guerra, Hacienda, Cruzada, Órdenes).

En el s. XVIII, con la llegada a España de los Borbones, estos procedieron a llevar a cabo una serie de reformas de tipo político, económico y administrativo con el fin de centralizar el poder, aumentar la recaudación fiscal y recuperar el control sobre la península y los territorios de Ultramar. El poder llegaba así a ser absoluto, según el modelo francés.

Las principales reformas fueros:

  • La centralización administrativa, con la introducción de los Decretos de Nueva Planta, que abolían los fueros de la Corona de Aragón (no así los de Navarra y Vascongadas).

  • Liberalización del comercio con América

  • Expulsión de los Jesuítas (1767)

  • Creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País

Decretos de Nueva Planta

Órganos territoriales

Virreinatos

Fueron las máximas entidades territoriales y administrativas creadas por la Corona española en sus vastos territorios, tanto en Italia como en América. Tenían a la cabeza a un virrey como representante directo del rey, quien poseía poderes políticos, militares y económicos. Pero estaba sujeto a “visitas” o inspecciones y juicios de residencia al finalizar su mandato. Estos gobiernos, aunque autónomos en su gestión diaria, dependían del Consejo de Indias. En América se crearon los siguientes:

Virreinato de Nueva España (1535)

Virreinato del Perú (1542)

Virreinato de Nueva Granada (1717)

Virreinato del Río de la Plata (1776)

Gobernaciones/Capitanías Generales

Capitanías Generales de Cuba, Santo Domingo, Venezuela, Chile y Filipinas.

Provincias

La reforma administrativa de Javier de Burgos (1833)

Audiencias

Las Reales Audiencias fueron los máximos tribunales de justicia civil y criminal, fundamentales para consolidar la autoridad real. Integradas por oidores y fiscales, funcionaron como tribunales de apelación y gestionaron territorios bajo la supervisión de los virreyes. La primera se estableció en Santo Domingo en 1511.

Cabildos

Fueron instituciones fundamentales para el gobierno local y municipal. Adoptados de los ayuntamientos españoles, funcionaban como representantes de los vecinos, encargándose de la justicia en primera instancia, el orden, el abastecimiento y la gestión de la ciudad. Su importancia decayó con las reformas borbónicas del s. XVIII.

 

Reducciones, misiones y pueblos de indios

Las reducciones y misiones fueron asentamientos organizados por jesuitas y franciscanos en Hispanoamérica con el fin de “reducir” a la población nativa a la vida evangélica y civilizada, así como para protegerla de la esclavitud. Las reducciones jesuíticas se concentraron sobre todo en regiones de las actuales Paraguay, Argentina, sur de Brasil y parte de Bolivia y Uruguay. Y las misiones franciscanas en todo el continente.

Estos poblados contaban con una gran plaza mayor cuadrangular, alrededor de la cual se situaban la iglesia, la escuela, talleres, viviendas y el cementerio.

Los pueblos de indios, por su parte, y a diferencia de las misiones jesuíticas, fueron concentraciones de población nativa, organizadas por la Corona, para organizar la mano de obra (mita) y la recaudación de impuestos, a la vez que tenían como objetivo sedentarizar y cristianizar a la población.

Presidios

Así se llamaron los fuertes fronterizos creados al norte del Virreinato de la Nueva España para defenderlo de naciones indígenas como los apaches. No sólo fueron fortificaciones, sino centros de vigilancia para proteger misiones, haciendas y el Camino Real de Tierra Adentro. Fueron protegidos por los “dragones de cuera”, soldados equipados con corazas de cuero.

Asuntos militares, ejército y defensa

La Santa Hermandad

La Guardia Civil

Los Tercios

Los dragones de cuera

La Marina de Castilla

La Marina española

El coloso de la Armada española: el Santísima Trinidad

Scroll al inicio